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Beneficios físicos, psicológicos y sociales de la terapia con perros en Reig

Los residentes de la residencia La Vostra Llar Reig de La Garriga pudieron disfrutar recientemente de una sesión de terapia con perros. Fue una experiencia muy enriquecedora dirigida por la terapeuta Sheila, acompañada de su perro, Sunny.

La terapia fue realizada en el jardín de la residencia, con un pequeño grupo de residentes formado por unas ocho personas, aunque después, durante la terapia, se fueron animando más residentes a participar, ya que la presencia de Sunny les llamaba mucho la atención. Las primeras reacciones de los residentes al ver al perro por primera vez fueron variadas, pero las sonrisas y las ganas de acariciarlo predominaban en casi todos ellos.

Durante la sesión, la terapeuta se presentó, también presentó a Sunny y acto seguido pidió que los participantes se presentaran y así lo hicieron. Mientras se iban presentado, casi todos ellos estaban pendientes del perro e incluso intentaban llamar su atención para acariciarlo. Después de las presentaciones, alguno de los residentes comenzó a explicar que había tenido un perro. La terapeuta, por su parte, mostró interés en que dicho residente explicara más cosas sobre su perro. Éste, por su parte, narró que había tenido un perro muy travieso e inteligente y que, por este motivo, le llamaban “Pirata”. El resto de residentes rieron, mientras escuchaban anécdotas sobre “Pirata”. A continuación, la terapeuta pidió si alguien más quería contar alguna experiencia con perros o si alguien más había tenido un perro en casa. Algunos residentes contestaron afirmativamente e incluso algunos de ellos explicaron una breve experiencia vivida con el perro que habían tenido. Así pues, a todos ellos la presencia de Sunny parecía evocarles bonitos recuerdos.

Luego, Sheila sacó unos bolos que llevaba en una bolsa y los colocó delante del primer residente que estaba colocado en el semicírculo. Después, señaló a los participantes que realizarían un juego y les explicó en qué consistía: ella y Sunny irían pasando individualmente por cada residente y, cuando fuera su turno, debería decir una palabra que empezara por la letra A y, una vez dicha, les daría un balón que deberían tirar para poder jugar los bolos que ella previamente había colocado delante de la persona que le tocara. Una vez hecho esto, Sunny les devolvería el balón que habían tirado y la terapeuta daría al residente una galleta para que se le dieran a Sunny de premio. Cuando Sunny les cogía la galleta, se subía apoyado sobre dos patas en las piernas del residente y todos ellos lo recibían con caricias y mucho cariño. Incluso, algunos de ellos quisieron volver a repetir el turno para poder volver a dar una galleta a Sunny.

Una vez finalizado el juego, para despedirse, la terapeuta hizo que Sunny realizara un baile dando vueltas sobre sí mismo para que todos los residentes lo vieran. Todos ellos lo encontraron muy gracioso y se acercaron a acariciarlo para despedirse.

Así pues, la sesión de terapia con perros fue una muy buena experiencia para todos los residentes, disfrutaron mucho y se mostraron motivados para seguir participando en las próximas sesiones.

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