El cerebro del ser humano es moldeable y, por este motivo, es importante hacerlo trabajar y ejercitarlo de manera continua para intentar minimizar su deterioro. En la etapa evolutiva de la vejez, este ejercicio adquiere un carácter más importante, Calero y Navarro (2006) afirman que el funcionamiento cognitivo se estimula dependiendo del ritmo de vida de la persona. En esta fase, habitualmente, la actividad física y psicológica disminuye, bien sea por la jubilación o por el desinterés hacia otras actividades, el entorno o la sociedad. Estos hechos hacen que el cerebro no se ejercite y, a menudo, es responsable del declive que habitualmente aparece en esta etapa.

A continuación, os exponemos una relación de ejercicios o actividades interesantes para trabajar y que ponemos en práctica diariamente en los centros de día y residencias de ancianos La Vostra Llar.

  • Ejercicios diarios imprescindibles

Aquellos que nos orientan en tiempo y espacio, nos hacen saber quiénes somos, de dónde venimos y dónde estamos. Un recurso muy práctico es la conversación, mediante ésta, con preguntas breves y simples, podemos trabajar los elementos mencionados anteriormente.

Por ejemplo, en el grupo de residencias La Vostra Llar, el equipo profesional, diariamente, inicia su jornada preguntando a los residentes  la población en la que se encuentran, el día, la edad, hablan sobre sus familiares, planifican la jornada, así como las actividades qué realizarán, etc.

  • Fichas de estimulación cognitiva

Existen múltiples tipologías de fichas de estimulación cognitiva, es importante que los ejercicios  sean los adecuados para cada persona. Si sabemos sobre qué queremos trabajar podremos ofrecer una actividad personificada, por ejemplo, si queremos trabajar la atención debemos buscar ejercicios de estimulación de la atención.

En Internet podemos encontrar una gran diversidad de materiales, pero siempre tenemos que revisar que sean válidos.

  • Ejercicios sensoriales

Mediante la estimulación sensorial podemos despertar recuerdos y relacionar diferentes aspectos de la vida cotidiana, personas, contextos, etc., con olores, sonidos o texturas. De esta manera, realizamos asociaciones que facilitan el aprendizaje, la memoria…

Un ejemplo práctico para recordar los nombres de los miembros de la familia y qué parentesco nos une a ellos sería que la persona escribiera el nombre de la madre de un color, el del padre de otro, el de los hijos de otro y, así, sucesivamente, con todos los miembros de la familia. A la hora de realizar los ejercicios diarios de memoria, podemos utilizar este documento para relacionar nombre-parentesco con un color y así el ejercicio es más práctico y visual para el usuario.

  • Fichas de cálculo, sopas de letras, crucigramas, lectura, juegos de mesa…

Son recursos que también potencian la salud mental de la persona y el ejercicio cerebral haciéndolo más ágil.

Todos los ejercicios mejoran las habilidades cognitivas en general (razonamiento, memoria, atención, concentración…). Dado que el cerebro se forma y desarrolla a lo largo de la vida, debemos entrenarlo constantemente, favoreciendo así nuestra salud y bienestar.

BIBLIOGRAFÍA

– Calero, M. y Navarro, E. (2006). Eficacia de un programa de entrenamiento en memoria en el mantenimiento cognitivo de ancianos con y sin deterioro cognitivo. Disponible en http://www.infocop.es/

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