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¿Qué hay que hacer para entrar en un centro residencial público?

Uno de los requisitos para ingresar en un centro residencial público es tener asignado un grado de dependencia superior a I. Por lo tanto, en primer lugar hay que tramitar la Ley de la dependencia, una vez tramitada la valoración de la dependencia la persona, pasa a lista de espera para que le reconozcan el grado.

El paciente o la paciente pueden esperar hasta tres meses para que le valoren el grado y un máximo de tres meses más para recibir la resolución de grado concedida. Es decir, en total, la persona puede llegar a esperar seis meses desde que la valoran hasta que le reconocen el grado de dependencia.

A menudo, las listas de espera en los centros públicos son muy largas, incluso de años de espera, por lo que la persona o los familiares pueden pedir a la trabajadora social (de servicios sociales básicos o del centro residencial) que los apunte en lista de espera, aunque el grado de dependencia no se lo hayan reconocido todavía. El reconocimiento de grado y la resolución de éste tarda un máximo de unos seis meses, y, como hemos señalado anteriormente, las listas de espera en geriátricos públicos, por regla general, son superiores a los seis meses.

En el momento que la persona o la familia deciden apuntarse a lista de espera, pueden hacerlo en más de un centro, de esta manera tendrán más posibilidades de optar a una plaza pública lo antes posible.

En caso de que la persona esté apuntada en más de un centro, ésta podrá optar a la plaza que desee cuando esté disponible. En caso de que ingrese en un centro y, posteriormente, le avisen de la disponibilidad de plaza en otro de la lista en la que se había apuntado, podrá trasladarse sin problemas. Las necesidades sociales, económicas, demográficas, etc. son diferentes, por lo que la persona tiene derecho a cambiar de centro, solicitar plaza diferente o denegarla.